Ver sangre al cepillarte los dientes o al usar el hilo dental es algo muy común, tanto que mucha gente lo considera normal. Pero conviene tener clara una idea desde el principio: que las encías sangren es frecuente, pero casi nunca es normal. Suele ser la primera señal de que algo no va bien en tus encías. La buena noticia es que, detectado a tiempo, casi siempre tiene solución. Te explicamos por qué sangran las encías, cuáles son los problemas gingivales más frecuentes y en qué momento conviene acudir al dentista. Por qué sangran las encías Unas encías sanas son de color rosado, firmes y no sangran. Cuando sangran, en la gran mayoría de los casos es porque están inflamadas, y esa inflamación tiene un origen muy concreto: la acumulación de placa bacteriana en la línea donde el diente se une a la encía. Si esa placa no se elimina bien con el cepillado y el hilo dental, las bacterias irritan la encía, que se hincha, se enrojece y sangra con facilidad al mínimo roce. Es el mecanismo que está detrás de la mayoría de los sangrados, aunque, como veremos, no es el único factor posible. Los problemas gingivales más frecuentes El sangrado puede corresponder a distintas situaciones. Conocer las más habituales ayuda a entender qué le puede estar pasando a tus encías. Gingivitis Es el problema de encías más común y la fase inicial de la enfermedad gingival. Se caracteriza por encías inflamadas, enrojecidas y que sangran, sobre todo al cepillarse. Su gran ventaja es que, cogida a tiempo, es completamente reversible con una buena higiene y limpieza profesional. Si no se trata, sin embargo, puede evolucionar. Periodontitis Es la fase avanzada, cuando la inflamación progresa por debajo de la encía y empieza a afectar al hueso y a los tejidos que sujetan el diente. Aquí el daño ya no es reversible: aparecen la retracción de las encías, la movilidad de los dientes y, en fases avanzadas, su pérdida. Por eso es tan importante frenar el problema antes de llegar a este punto. Sangrado por causas puntuales No todo sangrado indica enfermedad de las encías. A veces se debe a causas concretas: un cepillado demasiado agresivo o con un cepillo muy duro, empezar a usar el hilo dental de golpe (lo que puede provocar algo de sangrado los primeros días), cambios hormonales como los del embarazo, o el efecto de ciertos medicamentos como los anticoagulantes. Señales de alerta: cuándo acudir al dentista Un sangrado muy puntual y aislado no tiene por qué preocuparte. Pero hay señales que indican que es momento de que un profesional valore tus encías. Deberías pedir cita si notas: Sangrado frecuente, que aparece casi cada vez que te cepillas. Encías inflamadas, enrojecidas o que han cambiado de aspecto. Encías que se retraen y hacen que los dientes parezcan más largos. Mal aliento persistente que no desaparece con el cepillado. Sensibilidad, dolor o sensación de que algún diente se mueve. Sangrado espontáneo, sin que medie ningún roce. Cualquiera de estas situaciones merece una valoración, porque suelen indicar que la inflamación ha ido a más y conviene actuar antes de que afecte al soporte del diente. El error que conviene evitar Ante el sangrado, mucha gente reacciona dejando de cepillar la zona que sangra para no forzarla. Es justo lo contrario de lo que hay que hacer: al no limpiarla, la placa se acumula más y la inflamación empeora. Lo correcto es seguir cepillando esa zona con suavidad pero de forma constante. En la mayoría de los casos de gingivitis, al mejorar la higiene, el sangrado desaparece en una o dos semanas. Cómo cuidar tus encías La prevención es la mejor herramienta para mantener unas encías sanas. Las claves son sencillas: cepillarse dos veces al día con un cepillo de cerdas suaves y buena técnica, usar el hilo dental o cepillos interdentales a diario, mantener las revisiones y limpiezas profesionales que eliminan el sarro que en casa no se puede quitar, y cuidar la alimentación evitando el tabaco. No ignores lo que te dicen tus encías El sangrado de encías es, casi siempre, un aviso temprano que conviene atender cuando todo tiene fácil solución. Escucharlo a tiempo marca la diferencia entre una gingivitis que se revierte en pocas semanas y un problema mayor en el futuro. Si tus encías sangran con frecuencia, lo mejor es que un profesional valore su estado y te indique cómo recuperar su salud. En Castelldent cuidamos de tus encías y de tu sonrisa con la atención que merecen. Pide tu cita y no dejes que un pequeño sangrado se convierta en un problema. Este artículo tiene carácter informativo y no sustituye la valoración de un profesional sanitario.

Por qué sangran las encías y cuándo deberías acudir al dentista
Ver sangre al cepillarte los dientes o al usar el hilo dental es algo muy común, tanto que mucha gente lo considera normal. Pero conviene tener clara una idea desde el principio: que las encías sangren es frecuente, pero casi nunca es normal. Suele ser la primera señal de que










